domingo, 4 de agosto de 2013

"RUMBO A BANGKOK"



Es mi primera vez en el Sudeste Asiático...
 
La mejor opción que me daban los buscadores de vuelos, para que el billete de avión saliera económico, es no ir en vuelo directo sino hacer escala. En mi caso, el mejor precio me lo daba Qatar Airways, y además directamente en su pagina.
 
Así comienza el viaje con el vuelo Madrid-Doha. En la puerta de embarque aparecen, como si de un pase de modelos se tratase, los 16 miembros que forman la tripulación de la Qatar Airways. Todos ellos de diferentes nacionalidades. Caminan con parsimonia y elegancia. Inevitablemente toda la gente que estaba esperando para embarcar les mira.
 
 
La primera anécdota se produce cuando de manera espontánea nos saluda el comandante O.T., canario. Es un hombre sencillo, simpático y agradable. El es la persona que nos llevará a Doha, la capital de Qatar.
 
El aterrizaje es de noche. Es importante que verifiques el color del borde de tu billete puede ser amarillo, naranja, morado. El traslado de la pista al aeropuerto es en autobús y este realiza diferentes paradas, te tienes que bajar en la parada que corresponda con el color que tengas en el billete.
Nos esperan 9 largas horas en el Aeropuerto Internacional de Madu Palsu. Sugerencia: en este aeropuerto hay "una sala de descanso", cercana a los servicios. Esta aislada, fresquita con aire acondicionado, tumbonas para dormir y descansar. Seguir las indicaciones de "Quiet Zone".
 
Todos los aeropuertos son caros, pero en este, si consumes algo es carísimo. Eso sí hay Wi-Fi gratuito en toda la terminal.
 
 
Comienzo a observar la gran cantidad de rasgos asiático diferentes que existen. Me fascina la variedad. Amanece en pleno desierto. Ya puedo decir que he visto amanecer en Doha.
 
 
 
 
Por fin, la segunda parte del viaje nos llevará a Bangkok. Después de más de 6 horas de vuelo y cambios horarios, desde la ventanilla del avión tengo la 1º imagen de esta ciudad. Es curioso, si en Qatar amanecía, en Tailandia el sol se esta poniendo. Abajo, en el suelo, hay una alfombra compuesta por diferentes tonos de verde oscuro. Hay una vegetación exagerada, arrebatadora, con agua, mucha agua que brilla.
 
Son las 19.20 h., una bofetada de calor nos recibe al salir del avión. Los trámites con inmigración son ágiles y rápidos. Hay 2 líneas de tren que comunican el Aeropuerto Internacional de Suvarnabhumi con el centro de la ciudad: City Line o Express Line para llegar al centro de la ciudad. Adjunto enlace de otro blog que lo explica de maravilla:
 
 
En mi caso, como era de noche, elegí la opción de ir en taxi al hotel.
Una vez que recojas tu equipaje, busca la señalización de "Taxi Público", vas a llegar a un mostrador que esta ya fuera, en la calle donde podrás indicar la dirección o el hotel al que vayas. Te van a transcribir esta dirección a tailandés, te van a decir el importe final del trayecto incluido el peaje de la autopista (mi trayecto fueron 350 baths, unos 8.75 euros). El precio es bastante aceptable. Los taxis son de color o fucsia o un combinado de verde y amarillo.
Este es un servicio que funciona genial porque el resto de tu estancia en Bangkok tendrás que luchar, ajustar y regatear con los taxistas, o con los que llevan los tuk-tuk o bien, el precio del trayecto o que utilicen el taxímetro.
 
El primer contacto con la ciudad es ver las modernas autovías y edificios. Según nos adentrábamos en Bangkok, el hotel estaba en la zona de Sukhumvit. Sukhumvit, es una calle principal. Las calles principales se llaman "thanons" seguidas del nombre de la calle (Thanon Sukhumvit). Es importante que sepas para orientarte o buscar una dirección que de estos "thanons" o calles principales, salen multitud de "sois" o callejones que llevan el mismo nombre de la calle con una enumeración (Soi Sukhumvit 22). Y dependiendo de si es par o impar esta a la derecha o a la izquierda de la calle principal, es decir, todos los callejones pares esta a un lado y todos los callejones impares esta a otro.
 
Compruebo que la calle del hotel está llena de vida, de luces de colores, de bares abierto a la calle llenos de gente, de puestos de masajistas...
Nuestra primera cena es en un bar de esta calle en Bar Som's, media docena de chicas exóticas, amables y sonrientes hacen lo imposible para que nos encontremos a gusto. Menú en cuenquitos con arroz, bambú, brochetas de pollo que se untan en una salsa que sabe a cacahuete y cerveza local. Hay 2 marcas, Chang y Singha.
 
Podía notar el calor pegajoso y el cansancio del viaje, pero me sentía feliz. Esa felicidad que te recorre el cuerpo como si hubieras tomado champan. Era feliz de estar por primera vez en Bangkok.
 
Nuestras, ya amigas del bar, nos despidieron con un "wai" o saludo tailandés y diciendo todas a coro "see you tomorrow"...
 
 
 

 
 
 


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